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Se trata de una actuación en un edificio plurifamiliar de viviendas construido en los años 70, situado en el Prat de Llobregat, dentro del Área Metropolitana de Barcelona. El encargo consiste en hacer un análisis global del estado del edificio y realizar un plan de rehabilitación y adaptación por fases, adecuando poco a poco el edificio a las nuevas necesidades y comodidades actuales. 

La primera vez que visitamos el lugar, respiraba un ambiente entre retro, setentero y decadente, recordando su encanto inicial, pero plasmandose el escaso mantenimiento que se había realizado durante estos últimos 50 años. Nos enamoró la idea de respetar y preservar esa esencia, que encajaba a la perfección con las premisas del encargo, actualizar el edificio, solucionar las patologías constructivas, adaptarlo a las nuevas necesidades de accesibilidad y reformar los pisos que se habían ido quedando vacíos. Todo ello bajo un presupuesto honesto pero ajustado.
 
El edificio consta de PB + 4, con núcleo de escaleras, con un patio central y cuatro pisos por planta, a excepción de la cuarta planta, donde se ubican 3 áticos que disfrutan de terrazas privadas. En la planta baja se encuentran dos grandes locales comerciales de techos altos, ya que originalmente era un garaje para maquinaria para obra civil. 

El proyecto aprovecha el espacio del patio central para ubicar el futuro ascensor, ampliando el espacio de portería inicial.  Se respeta el estilo original de la finca, con suelos de terrazo de tonos negros y amarillos, pero se introduce un color más, el verde, este tono es el hilo conductor que deja huella de las nuevas actuaciones. Las nuevas piezas de terrazo de las zonas comunitarias juegan con los tonos negros y verdes, mientras que dentro de las viviendas el color verde pasa a ser 100% el protagonista. 

Con una estructura de muros de carga, las viviendas originales están muy compartimentadas, esto da pie a espacios poco saludables. La nueva distribución amplia los espacios, adaptando a las viviendas a dos o tres habitaciones según sus metros cuadrados, dos baños y cocinas abiertas al comedor-salón. Los materiales empleados son honestos, se continúa con el terrazo para el pavimento, se escoge una pieza de terrazo principalmente verde con tonos grises para toda la superficie del piso a excepción de los baños, donde se coloca una pieza opuesta, gris con tonos verdes. Se potencia la luz y la ventilación de todos los espacios, respetando y ampliando las aberturas originales y dotándolas de una nueva carpintería de PVC con buena transmitancia. Los tonos verdes claro invaden las paredes de los pasillos y recibidores, mientras que el blanco roto es el protagonista de las habitaciones, potenciando de este modo la tranquilidad en las zonas de noche y buscando la armonía del verde en las zonas de día. La madera es el otro material protagonista, se usa para forrar el recibidor creando un ambiente más cálido a la vez que sirve para ocultar las instalaciones y crear un pequeño mueble de acceso a la vivienda, los muebles de la cocina también respetan esta estética y combinan la madera con los tonos blancos. Dando un aspecto higiénico y sin renunciar a un diseño actual. 

Era importante conseguir una atmósfera de recogimiento, huir de los pisos prototipo que se encuentran en el mercado carentes de personalidad y a la vez que buscar una solución que sea atractiva y a gusto de cualquier consumidor, todo ello, manteniendo una óptima relación calidad/coste. 

Cliente:
Private

Equipo:
Septiembre Arquitectura, Sara Baldasano, Damián Figueras, Maddi Urdampilleta.

Colaboradores:
Ester Martínez Estructuras, Enric Iglesias Estructuras, Construcciones Varela, 3Eid Constructora.

Photo:
José Hevia.

Ubicación:
Barcelona

Año:
2015-2019