Miq

Nos situamos en pleno casco antiguo de Sarriá, Barcelona, en una casa entre medianeras, llena de historia, Miquel un señor de 80 años vive solo tras años de convivencia con toda la familia de su mujer. La casa familiar fue adquirida a finales de los ’60 y creció mediante ampliaciones al ritmo que lo hacía la familia. Falta ya de vida, Miquel decide venderla. Los nuevos compradores son una familia de la zona, que valoran las cualidades de un barrio tranquilo y familiar y características constructivas originales del inmueble. 

MIQ, abreviativo de Miquel, es una rehabilitación integral de una casa unifamiliar entre medianeras. La riqueza original de la casa es más que destacable, predominan los tonos rojizos, tejas y verdes, con suelos hidráulicos, paredes de ladrillo y piedra con techos de volta catalana, al llegar al patio posterior, una naturaleza salvaje te rodea y te descubre el pequeño estudio posterior. Esta riqueza constructiva, es la fuente de inspiración para el proyecto.

Septiembre Arquitectura se alimenta de esta riqueza original y la adapta a las nuevas necesidades y usos. Potenciando la superposición de estilos, que permite conservar la historia, el espíritu de la vivienda y alguno de sus detalles constructivos y transformarla en una nueva realidad. El trabajo es un ir y venir entre las nuevas necesidades de la vivienda y la recuperación de la herencia existente. Algo así como elevar el desgaste del antiguo hogar hasta convertirlo en un activo histórico.

El resultado propone una casa con tres habitaciones, un salón-comedor con cocina y un estudio en la parte trasera del patio posterior. Se respeta la escalera original, pero se rehace la salida al terrado, ejecutando una cubierta formada por una gran doble vuelta catalana aislada y una abertura orientada a sur-oeste. De esta forma el proyecto convierte la escalera en un pozo de luz en invierno y una chimenea de ventilación en verano, donde las lamas orientables controlan la incidencia solar. La habitación principal está dotada de un baño desfragmentado con paredes que no llegan al techo, permitiendo así la ventilación cruzada a través de la escalera y la entrada de luz por ambos extremos de la habitación. Finalmente, una gran corredera cierra la suite y da acceso a un balcón que mira hacia el patio posterior. 

En la planta baja se sitúa el salón-comedor y la cocina abierta, para potenciar la amplitud de los espacios y la relación entre el interior y el exterior, esta estancia es la única junto a la escalera que se visten de blanco, los pavimentos interiores y exteriores se funden en uno solo y las balconeras de salida al patio y al estudio, se pliegan permitiendo unificar interior y exterior en un solo espacio. 

La imagen de la casa desde la calle, es una pintoresca fachada de dos plantas, cubierta de tonos pastel y madera, que convive apaciblemente con sus construcciones adyacentes. Por el contrario, la fachada posterior está formada por grandes aberturas, una piel de chapa grecada blanca que contrasta con la carpintería de madera y los elementos de instalaciones vistos. Se crea, por tanto, una contraposición que pone en manifiesto la voluntad transformadora del diseño.

La entrada principal a la vivienda es mediante un recibidor forrado de madera de roble, los suelos hidráulicos originales se recuperan y en caso necesario, se reeditan con la fábrica Huguet en Mallorca, que consigue imitar los diseños originales. Las paredes adquieren los tonos de color de las piezas hidráulicas, verde en el distribuidor, rojizo intenso en el aseo de cortesía y salmón terracota para el baño de la suite. Se profundiza en el diseño a medida de los lavamanos con los mismos materiales y colores, así como las grandes piezas hidráulicas que forran las paredes de la ducha. La luz invade todas las estancias, incluyendo el baño general de la planta primera, que está ubicado en una zona interior y que a través de un tubo Spectralight, se capta la luz natural hasta el lucernario situado encima de la bañera.

El resto de espacios recupera los techos originales con bigas de madera y metálicas, manifestando las fases constructivas del edificio. Así, las habitaciones se cubren con suelos de parquet, mientras que las paredes de piedra y ladrillo originales visten el salón, el cabezal de la suite, el patio y el estudio. La escalera metálica exterior, diseñada de forma que adquiere gran ligereza, asciende hasta la cubierta transitable del estudio, aprovechando así todos los espacios exteriores. 

El diseño de la casa pretende devolver el carácter salvaje de la vegetación, para ello se crea una jardinera y una estructura metálica que nace de la barandilla de la escalera exterior y que permitirá la recuperación de la vegetación existente. 

Cliente:
Private

Equipo:
Septiembre Arquitectura, Sara Baldasano, Damián Figueras, Maddi Urdampilleta.

Colaboradores:
Raúl Heras, Ester Martínez Estructuras, Constructora Varela.

Photo:
José Hevia

Ubicación:
Barcelona

Año:
2019